Partes de una sesión de Doga®: Masaje superficial

¿Cuál es el objetivo del masaje superficial en el Doga®?

Practicar Doga® con tu perro os ayuda a mejorar el vínculo, compartir ratitos de calma y te aporta salud postural a ti y relajación muscular a tu compi.

Sólo por esto, podemos pensar que hagamos lo que hagamos en la sesión de Doga®, pasaremos momentos de calidad con nuestro compi canino y aprenderemos mucho sobre él y sobre nosotros mismos durante todos los ejercicios.

Por ello, los objetivos del masaje emocional son:

  • Mejorar el vínculo aportando escucha y bienestar con nuestras manos.
  • Estar unos minutos en calma, juntos, compartiendo la vida. 

El masaje en el Doga®, es una de las primeras acciones que realizamos en la sesión y, por lo tanto, es algo que nos proporciona la tranquilidad y la actitud para la práctica. 

Una vez tengamos el ambiente y la esterilla preparados, invitaremos a nuestro perro a que se acerque a nuestras manos “sin expectativas”. 

¿Qué quiere decir sin expectativas? Qué la práctica es libre para los dos, es decir, si se acerca, genial, empezaremos con masaje superficial y con atención plena por nuestra parte. Si por el contrario, en ese momento no desea acercarse, ni se ve persuadido por nuestra invitación, respetaremos su decisión

Recuerda que este es su momento, y es una buena oportunidad para hacerle ver que lo estamos escuchando, que hemos entendido su decisión, y que la respetamos.

Ahora bien, también es tu momento y podemos seguir practicando unos minutos sin él, con ejercicios de respiración, meditaciones o estiramientos de Doga que quizás, al cabo de un rato, animen al perro a unirse a nuestro “ratito diario de paz”. 

Esto ocurre bastante a menudo, así que paciencia y disfruta de la sesión.

Dicho esto, imaginemos que nuestro compi se une a nosotras tras la invitación: entonces empezaremos el masaje superficial.

¿Cómo hacemos el masaje superficial en el Doga®?

Colócate en una postura cómoda y al mismo tiempo saludable, durante todo el tiempo que estemos realizando el masaje. 

Aprovecha este momento de “manos sobre perro”, para estar atenta en varias cosas a la vez:

  • Tu respiración.
  • Tus hombros y tu espalda en postura cómoda, sin tensiones ni encogimientos.
  • Movimientos saludables para ti, aprovechando cada movimiento del masaje de tu perro para estirar alguna parte de tu cuerpo.
  • El contacto de tus dedos y tus manos sobre la superficie del cuerpo del perro, con atención plena a cada detalle que percibes: tacto del pelaje en cada parte, dureza o flaccidez de los músculos.
  • Su respiración y su lenguaje no verbal: si no está cómodo, detente y “pregunta”, o detente y permite que vaya a donde necesite.

Las primeras veces que lo hagas, quizás te parezca que son demasiadas cosas a las que prestar atención, pero a medida que el Doga® sea un hábito en tu hogar, verás que cada vez fluyes más y esto mejora el día a día con tu perro. 

Es importante que sepas que el masaje superficial está muy lejos del masaje fisioterapéutico o energizante. No haremos fricciones ni presiones, mantendremos una actitud exploratoria todo el tiempo.

El objetivo es generar unión y sentir cómo estáis tanto tu perro como tú. Habrá días que con un minuto tengáis más que suficiente y otros que claramente te mostrará dónde quiere que pongas tus manos e iremos disfrutando del momento juntos. 

Cuando tu compi no quiere masajes, respetas, y aprovechas para estirar

A por el 10 en masaje superficial: observar, complicidad y no forzar

Una vez que hemos realizado el masaje superficial varias veces, hemos conseguido estar en atención plena, aquí y ahora, vamos a ir más allá. 

El masaje en sí, bien realizado, es un acto de comunicación y complicidad. Este acto irá creciendo entre vosotros a medida que vayáis realizando el “momento masaje” día tras día, creando un hábito más que positivo en casa o al aire libre, ahí donde os sintáis cómodos, haciendo crecer vuestro vínculo más y más.  

Convertíos en cómplices, comunicaos sin palabras, sólo a través de la observación.

Para rizar el rizo, y ser un ser humano que mola, a ojos de tu perro, lo ideal es que además nos metamos en la cabeza la idea de “no forzar nada” ni situaciones, ni momentos ni movimientos.

Espero que todas estas ideas y premisas te sirvan para animarte a permanecer, un ratito cada día, con tu compi canino realizando masaje superficial. Y si este ratito, está dentro de una buena sesión de Doga®, entonces será fantástico para vuestra salud emocional y para vuestra relación. 

Que el aquí y el ahora te acompañen cada día con tu perro.

Descubre Nuestro Doga®  y aprende a fluir con las emociones tanto tuyas como de tu perro.

Si quieres saber más sobre Doga®, te animo a que nos sigas en este blog o en redes sociales @nuestrodoga para no perderte nada.

Aprended esta gran disciplina juntos, los dos, a vuestro ritmo, respetándoos y viviendo vuestro momento.

Equipo Doga®, escrito por la integrante Mercè.

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