¿Cómo es una sesión de Doga®?

¿Qué se hace en una sesión grupal de Doga®?

En artículos anteriores de este blog hemos hablado de que para hacer Doga® solo necesitas atención plena en el momento presente y a tu perro. El resto puede ser dónde sea, cuándo sea y cómo sea.

Sin embargo, no hemos hablado aún de una sesión de Doga® presencial con un grupo de perros y personas. 

¿Qué hay que tener en cuenta en una sesión grupal de Doga®?

Como siempre me gustaría recordarte que lo más importante es que tú eres responsable de tu cuerpo y el de tu perro. Con esto quiero decir, que tú eres quien mejor lo conoce y tienes que saber lo que podéis y no podéis hacer juntos. 

Cuando estáis en una sesión presencial:

  • Es aconsejable pasear antes con vuestro compañero y sacar esa energía que lleva dentro para poder relajarse y disfrutar de la actividad.
  • Que tu perro esté sano y no tenga ningún problema físico que le impida realizar la sesión (siempre podéis consultar con un profesional si la práctica será adecuada o no y avisadnos si existe alguna lesión para tenerla en cuenta).
  • Es preferible que no hayan comido antes de venir a clase.
  • No traigáis ni juguetes ni premios, es una actividad para tu perro, vivir el momento juntos ya es en sí un premio.
  • Es recomendable que tu perro esté habituado a la esterilla antes de venir a la sesión, así sabrán a qué huele, estarán acostumbrados al tacto, etc. y les resultará familiar. 

Por último, durante toda la sesión vuestros perros son los protagonistas. Vamos a permitir que él mismo decida si quiere irse en ningún momento y no habrá problema, seguiremos fluyendo con el grupo de manera natural.

¿Qué partes tiene una sesión grupal de Doga®?

Dividimos la sesión grupal de Doga en 4 partes.

  1. Presentación entre perros: Dedicamos los 5 primeros minutos a pasear juntos por la calle, le damos tiempo de conocerse, olerse, etc. En este ratito observamos su comportamiento y ver cómo distribuirlos en el espacio durante la clase y que sea beneficioso para todos. 
  2. Empezamos con los masajes: Lo primero que vamos a hacer junto a nuestro perro es realizar masajes relajantes y superficiales (nunca presionamos), como si fuesen caricias. Con estos masajes mejoramos el flujo circulatorio del perro y empezamos a entrar en un estado de relajación, tanto tu perro como tú.
    Poco a poco, con movimientos lentos y calmados bajamos la excitabilidad, aprendemos a comunicarnos a través del tacto, de la manipulación, etc. Os iremos guiando para que notéis la textura de su piel, su pelo (¿Es áspero o es suave?), si tiene algún cuerpo extraño (tipo espiga), algún bultito o alguna parte de su cuerpo dolorida, etc. 

Estos momentos de atención plena juntos ayudan a que nuestro perro aprenda a confiar en vosotros y mejore vuestra relación.
Por lo general, los perros suelen aguantar unos 12 minutos recibiendo estos masajes, por lo que vamos a ir parando y dejándoles tiempo entre tipo y tipo de masaje o incluso entre zonas, para que nos indique si quiere que sigamos o ya está cansado.

  1. Figuras y ejercicios: Una vez que hemos acabado la fase de los masajes, os iremos guiando para realizar figuras y ejercicios de respiración, concentración y movimiento del cuerpo humano.
    Para cada movimiento, le propondremos a nuestro perro si quiere participar o sólo acompañarnos cerca nuestro. Cada perro es único y le gusta compartir el tiempo contigo de una manera. Acompañarte puede ser en contacto cuerpo a cuerpo o simplemente con una mirada, podemos conectar a muchos niveles diferentes entre nosotros.
  2. Relajación total y cuento de reflexión: La parte final de la práctica es donde nos estiraremos juntos en la esterilla, nos pondremos cómodos y si es necesario utilizaremos manta encima, cojines, etc.
    Cerraréis los ojos y os dejaréis guiar por la instructora a través de la relajación y la respiración. En esta relajación, vamos a conectar con nuestro cuerpo con el de nuestro perro y con nosotras mismas. 

Para terminar, quería decirte que el objetivo principal de las sesiones grupales de Doga es disfrutarlas, relajarnos junto a nuestros perros y mejorar la calidad de vida de los dos.

Parar, dedicarnos tiempo y nutrir esa relación que la locura del día a día no nos permite cultivar tanto como quisiéramos.

¿Te animas? 

Consulta en Nuestro Doga® cual es el profesional que tienes más cerca de tu zona y pregúntale por sus actividades presenciales.

Aprende a fluir con las emociones tanto tuyas como de tu perro.

Si quieres saber más sobre Doga®, te animo a que nos sigas en este blog o en redes sociales @nuestrodoga para no perderte nada.

Aprended esta gran disciplina juntos, los dos, a vuestro ritmo, respetándoos y viviendo vuestro momento.

Equipo Doga®, escrito por la integrante Lídia.

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